El repertorio que propone este concierto está escrito entre los años 1741 y 1800, o lo que es lo mismo, desde finales del Barroco al Clasicismo vienés más pleno. Así, la Música para los reales fuegos artificiales, compuesta por Händel en 1749, fue un encargo del rey de Gran Bretaña Jorge II para celebrar el final de la guerra de sucesión austriaca.

Tanto el concierto de Piano de Haydn como el de Flauta de Boccherini, son obras conocidas y reconocidas de ambos autores donde precisamente, la mayor dificultad radica en buscar una ejecución limpia, pura y transparente que huya de artificios alejados de la estética clásica. La claridad de texturas, la simetría de las frases, así como el lirismo en sus melodías sitúan a estas obras en un clasicismo musical en pleno auge y desarrollo. Lorenzo Moya será el intérprete de piano y María Ruíz se encargará por su parte de ejecutar el concierto para Flauta.

La Sinfonía Nº. 49 fue escrita por Haydn en 1768. El sobrenombre de “La Passione” se remonta a una orden dada durante la Semana Santa en la ciudad alemana de Schwerin, donde se prohibía interpretar la música profana. Este es el origen del nombre de la Sinfonía, derivado de las circunstancias de la época y no por un tema específicamente relacionado con la Pasión.
El concierto se cierra con tres piezas para Soprano y Orquesta interpretadas por la soprano sevillana Eva Tenorio. En ellas podremos apreciar los diferentes matices de esta voz, su lirismo y agilidad. Páginas hermosas sin duda, donde los compositores dan muestra de su perfecto conocimiento del funcionamiento de la voz humana como instrumento musical.

Fuente: La Cerca