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 El fantasma de Quevedo regresa del más allá para manifestarse
a través de la ‘medium’ Lola Beccaría

La escritora y filóloga Lola Beccaría ha sido la mantenedora este año de la entrega de premios del XXXIV Certamen Poético Internacional que en el marco de la Feria y Fiestas, cada año organiza la ‘Orden Literaria Francisco de Quevedo’, en colaboración con la Concejalía de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Villanueva de los Infantes y que contó con la presencia de la Alcaldesa, Carmen María Montalbán y del Concejal de Cultura, José Francisco Valverde.

Los Claustros de Santo Domingo acogían en la noche de ayer, un acto que se realiza desde hace treinta y cuatro años, con ceremonial, usos y costumbres del siglo XVII,  y que comenzó, como ya es tradicional, con el depósito de la corona de flores junto al busto de Quevedo y el obsequio de un ramo de flores por parte del Gran Maestre y sendos caballeros de la Orden a la Lisi y Damas de la Feria y Fiestas.

A continuación, Juan José Guardia Polaino, Gran Maestre de la Orden Literaria, ofrecía un brindis en memoria de los recientemente desaparecidos miembros de la Orden, Alfredo Martínez Pacheco e Isidro Santos. Por su parte, Presentación Pérez, escribana mayor de la Orden, leía el acta del jurado calificador. Este año han concurrido 439 trabajos, procedentes de una gran variedad de lugares de la geografía nacional y del extranjero. El jurado calificador estuvo presidido por Don Juan José Guardia Polaino, Gran Maestre de la Orden. Formaron parte del mismo Miguel Blasco Alberite, periodista, escritor y ex director General de Canales Temáticos y de los Centros Territoriales de TVE; Antonio Gómez Rufo, escritor; Juana Pinés Maeso, poeta, escritora y ex-directora del grupo literario Guadiana y Presentación Pérez González, poeta y Escribana Mayor de la Orden Literaria, que actuó como secretaria.

Siguiendo el ceremonial tradicional de este certamen, en el que el miembro de la Orden, Clemente Plaza, actuaba como maestro de ceremonias, uno por uno, los ganadores de cada categoría subieron al escenario para jurar o prometer su cargo, recitar las obras galardonadas y recibir sus premios.

El Premio “El Buscón”, para menores de treinta años, con investidura de Caballero, entrega de pergamino y 300 euros, fue para el  poema “Poema para que me llames por teléfono” del poeta Rolando Ávalos Díaz, natural de La Habana (Cuba).
La siguiente premiada en subir fue Francisca Gata Amat, natural de Monesterio (Badajoz) y residente en Albacete, que ha sido galardonada con el premio Tema Libre, dedicado al poeta infanteño fundador de la Orden, Rafael Simarro, con investidura de Comendadora, entrega de pergamino y 600 euros al poema titulado “Silencio”.

A continuación se recibió al ganador del premio “Don Francisco de Quevedo”, el mayor que concede este certamen, dotado con 900 euros e investidura con el grado de Gran Comendador. Este año el premio ha recaído en el poema “Don Francisco de Quevedo abandona la cárcel de San Marcos camino de su muerte”, cuyo autor resultó ser el poeta, Javier Cano natural de Jaén.

Finalizada la lectura de las obras ganadoras, llegaba el turno de la mantenedora de esta edición del certamen, la escritora y filóloga, Lola Beccaría. La componente de la Orden Literaria Ana García D’Atri, fue la encargada de esbozar los méritos de la mantenedora, a quien comparó con Cecilia, la protagonista de la película de Wody Allen ‘La Rosa Púrpura del Cairo’, “que son su tenacidad, lograba sus sueños”.

En su intervención, Beccaría se transformó en una ‘medium’ ejemplar a través de la cual, Francisco de Quevedo relató a los presentes qué tal se está en el más allá. Un discurso en el que el genio de las letras habló de los pros y de los contras del avance de la civilización. Fiel a su fama de hombre inquieto y sin pelos en la lengua, Quevedo aprovechó para poner verde a Góngora, para confesar que después de casi 400 años sigue siendo un sentimental y un romántico y para descubrir su admiración por Santo Tomás de Villanueva. “Nunca he podido estarme quieto y mucho menos callado” señaló, y justo antes de abandonar el ‘trance’ transmitió a todos un mensaje de esperanza, coraje y fuerza de vivir.

El XXXIV Certamen Poético era clausurado y los caballeros de la Orden Literaria, acompañados de la Lisi y Damas, abandonaron el convento de Santo Domingo para llevar la corona de flores al busto de Don Francisco de Quevedo que se encuentra en la cercana Plaza de San Juan.

Gabinete de Prensa y Comunicación

M.I. Ayuntamiento de Villanueva de los Infantes


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