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El Equipo Directivo de este centro educativo ha felicitado  a su alumno Gonzalo Mercado Vico de 2º de Bachillerato, pues, ha sido el ganador provincial del  concurso de redacción: “CARTA A UN MILITAR ESPAÑOL”, convocado por el Ministerio de Defensa para este curso escolar,  igualmente ha hecho partícipe de esta felicitación al Departamento de Lengua y Literatura del Instituto por inculcar a sus discentes el gusto por la lecto-escritura y otras competencias lingüísticas.
Dicho alumno, residente en Vva. de la Fuente,  junto con los demás alumn@s ganador@s provinciales, participan directamente  en el certamen nacional de consolidada e importante relevancia intelectual.
Nos es grato recordar,  que el pasado curso una de las ganadoras a nivel nacional del mencionado concurso fue  también la alumna de este Instituto, Cynthia Clemente González,  que recibió dicho galardón de manos del Ministro Pedro Morenés. Dicha alumna además, obtuvo la mejor nota de la PAEG en Castilla-La Mancha.
La comunidad educativa del  Quevedo se siente muy orgullosa de todo su alumnado y muy especialmente de est@s alumn@s de excelencia.
                                                                                              Equipo Directivo
                                                                                        IES “Fco. de Quevedo”.


Reproducimos la carta ganadora, titulada:

UN REFERENTE DE VIDA

Me es muy difícil de resumir en un pequeño escrito, en un simple manifiesto, la importante labor de un militar, su valioso cometido, su solemne misión y sobre todo los sólidos valores que porta siempre consigo. ¿Por dónde empezar?
Quizá podamos descollar un mérito por encima de todos los demás, algo por lo que todo militar se caracteriza y por lo que más sobresale en su trabajo: la labor de contribuir a hacer un poco mejor este mundo, la labor de aportar su granito de arena para, en conjunto y como ejército, mejorar nuestra sociedad y, sobre todo, la de todos aquellos hombres, mujeres y niños cuya situación, aunque lejos de nosotros, es mucho más dura y dramática.
Qué paradójico puede sonar esto, y es que muchos pensarán que es imposible no hablar de un militar, sin hacerlo de destrucción, de guerra, de devastación, y en definitiva, de muerte.
La gente a menudo olvida que los militares, sin embargo, son los máximos portadores de paz, aquellos que luchan día a día para conseguirla, aquellos que arriesgan lo más valioso que poseen, sus propias vidas, para acabar con aquellas injusticias que desgraciadamente, pululan por nuestro mundo y aquellos que dejan lejos lo más querido para apoyar las causas más solidarias. ¿No es esto lo contrario a una guerra?
¿Guerrilleros? Más bien estrategas, hábiles defensores que convierten lanzas y espadas en instrumentos, no de guerra, sino de paz, no de violencia primitiva, sino de amor, de cultura, de honradez y sobre todo, de justicia.
Miembros del ejército, personas que nos hacen sentir orgullo de nuestra cuna, de nuestra tierra, al llevar un pedacito de nuestro apoyo y de España a quienes realmente están sufriendo, a quienes ven cómo las más injustas codicias se han llevado lo que más apreciaban. Son ellos, los que defendiendo la solidaridad, allá donde van, dan un motivo de esperanza a los más desfavorecidos. Pintan en ellos la fe y la ilusión de un mañana lleno de color y esperanza, disipando las tinieblas del terror y la angustia que la inmoralidad sostiene.
Como pequeñas hormiguitas, con trabajo constante, tenaz. Como grandes y fieros leones, con valentía y entereza. Los más ambiciosos en batalla, pero los más altruistas en vida. Los más perversos para los tiranos, empero los más grandes para los justos.
Militares, en definitiva, osados combatientes que no dudan en bregar por la igualdad de todos; de quienes, más allá del color de piel o raza, solo conocen las más ilícitas e injustificadas luchas desde su nacimiento. Inician así, las más duras batallas contra los más crudos gobiernos y maleantes, lejos del calor del hogar, solo con el recuerdo de su familia en mente.
Son ellos quienes avanzan con sangre, sudor y lágrimas para demostrar a quienes tanto padecen, que hay paz más allá de esos escenarios en los que malviven y que es posible un mundo mejor, lejos de las hostilidades en las que les ha tocado subsistir.
Por eso, si algún día me lees, estimado militar, a ti; símbolo de la más honesta superación, que cada día te debates entre la vida y la muerte, que valeroso y con coraje, lo juegas todo por nuestra querida España, que eres el verdadero héroe que nos colmas de paz con cada batalla y nos llenas de alegría con cada logro y victoria; a ti, quiero desearte la mejor ventura, la mejor entereza para afrontar con determinación las duras decisiones que tu labor implica y, sobre todo, mi más sincera gratitud.


Gracias, Militar.

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