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La palabra se hizo verso y el verso fue poema en una mágica noche de poesía en el emblemático enclave infanteño de La Alhóndiga. Antonio Ruiz, alcalde de Villanueva de los Infantes, dio el pistoletazo de salida con palabras de bienvenida a todos los participantes al VIII Encuentro Oretania de Poetas, agradeciendo la oportunidad dada por los organizadores para que su municipio se haya sumado a este evento cultural que cada año recala en una sede distinta, también se congratuló por la componente solidaria que caracteriza a estos encuentros de poetas.

Se presentó un libro monográfico con la recopilación de las composiciones de los poetas participantes, ejemplar con el sello de Ediciones C&G en la que los ingresos que generaron su venta fueron destinados a Unicef, entidad solidaria de la localidad conforme a la sugerencia del Ayuntamiento.

A continuación tuvo lugar la intervención de Teresa Sánchez Laguna, prologuista del poemario de este año “Palabra de Dios”, y nadie mejor que ella en su exquisita contribución para sintetizar la filosofía que rodea al argumentario de esta edición 2016: “No hay ningún tema en nuestras vidas que nos deje indiferente. Llámese tristeza, alegría, indiferencia, dolor…Todas las emociones circulan alrededor de las creencias como la fe, las dudas y las vacilaciones que, golpean cada instante de nuestra existencia. Y, desde la atalaya de todas ellas, solo a nosotros nos es dado el don de aceptar o no, en libre disposición, la dimensión espiritual del ser humano”.

Por tanto, añade, “Palabra de Dios’ es un libro que emerge desde los sentimientos más verídicos de cada uno de los diecinueve poetas que lo componen. Cada uno de ellos, nos habla sin tapujos de su fe, de sus dudas, de sus creencias o de sus vacilaciones; e incluso, de sus ansias de creer en “algo más” sin conseguirlo. Cada uno de los versos que le dan forma a este VIII libro de Encuentros de Oretania de Poetas, son palabras testimoniales generadoras de la verdad que encierra el sentir más íntimo de cada poeta”.

Sánchez Laguna, continuó detallando el trabajo de los poetas diciendo que “Alfredo Sánchez Rodríguez meditabundo, analiza su existencia: Y sé también que existo/porque no lo he descubierto todavía. Y Alfredo Villaverde Gil asoma su corazón al universo: No me sirve la razón/ para sentir lo que siento/ explosión en movimiento/ planeta en el corazón. Y la voz de Elisabeth Porrero Vozmediano danza con la firmeza de una tierra prometida: Hay que saber luchar para alcanzarla/ y aprender a sufrir/ para que no se escurra entre los dedos. Entre tanto, Fermín Fernández Belloso musita una oración silenciosa: …Y nunca me abandones./ Incluso en el olvido/ tan propio de humano. 

Francisco Caro sabe bien que: Todo es Auschwitz,/ mira la mansedumbre/ con la que caminamos/ un gas universal/ impone su lectura. Y Juan José Guardia Polaino exclama ahíto de cansancio: Hoy nombro el cansancio de mi fe/ y una oquedad se dibuja en mi pecho. Contundente, Juana Pines Maeso le escribe a Dios: Reclamo tu atención por medio de esta carta./ Quiero zarandearte la memoria/ y obligarte a que escuches,/que escuches y recuerdes. Llevando a Luis Díaz-Cacho Campillo a la búsqueda incesante de Dios: Voy en busca de Dios y no consigo/ que mis pasos habiten su sendero./ Voy en busca, Señor, de ese velero/ de vela henchida al viento y sol de trigo. Y a Luis Romero de Ávila se le funde un milagro en la mirada: Parece que se funde la mirada/ de Jesús ante Herodes, mas no es eso,/ es la nada quien mira sin regreso,/ la nada solamente, sí, la nada… Y el dolor se aposenta sobre las palabras de Manuel Laespada Vizcaíno: Si hay palabras que duelen al nombrarlas/ es porque arrastran puños y cadenas/ y nos dejan un mar de vinagre en los labios. Y con la luminosidad del recuerdo, Manuel Muñoz Moreno concluye uno de sus poemas: Es un recuerdo limpio./El más luminoso/ que guardo de Dios. Con vehemencia interior, María Antonia García, nos deja escrito: Hoy siento un deseo irrefrenable,/de arrodillarme,/ de adorar algo que sea más que yo./ Que esté antes y más allá de mí. En tanto que, Mª Carmen Matute Rodero se pregunta y nos pregunta: Si no existiese Dios,/ ¿dónde buscar, como el poeta,/ la flor que crecerá en la alcantarilla? Y mientras, Natividad Cepeda Serrano se asoma a las albas de María, donde se entrega a la oración por la tristeza del mundo: Madre de las criaturas de este vasto recinto donde todos  lloramos, /llévate la tristeza del corazón del mundo. Y en dádiva de fe, Nicolás del Hierro nos deja una pasión de luz, un temblor de esperanza en su palabra: El hombre duda./ Pero a pesar de todo, hace camino,/ anda, su fe es un sueño incontenible. Y Nieves Fernández nos retrotrae a la figura humana y humilde de Karol Wojtyla: El Papa de la Virgen se despide,/el siervo de la Madre de Dios nos ha dejado,/en Fátima se cumplen los temidos secretos/y Juan Pablo II se ha salvado. Y el verso cruje  en el alma de Pilar Serrano de Menchén cuando afirma: Veo su caz filtrar mi voz de agua;/ colgarla en el terrado/ mientras su luz descubre me visto de ideales”.

Luis Díaz-Cacho, coordinador de los encuentros, también habló de esta aportación, indicando que “Teresa ha confeccionado un magnífico prólogo, intenso, reflexionado, meditado, sincero, metódico y documentado. Como ella misma expone en su trabajado prólogo, si el mismo Jesucristo o San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús mantuvieron alguna duda sobre su fe en algún momento de su existencia, como no va a ser normal que las tengamos todos los demás”.  

El coordinador de estos otoñales Encuentros de Poetas refirió que Villanueva de los Infantes, es “un lugar ideal para compartir versos y poemas que nos puedan alumbrar en mitad de la noche. Nuestro alcalde, Antonio Ruiz, amigo personal, ha entendido la filosofía de estos encuentros y nos ha cedido la Alhóndiga para que celebremos en noviembre tan hermoso acto, en tan distinguido espacio”.


También tuvo unas palabras de agradecimiento para con “dos poetas del barro”, haciendo referencia a los ceramistas que desde Alfar Arias de Puertollano y el Centro Alfarero ‘La Estación’ de Argamasilla de Calatrava aportan a cada año el detalle cerámico de gratitud para los participantes en estas ya ineludibles citas de otoño. Agradecimiento que hizo extensivo a  los alumnos de la Escuela de Música ‘Campo de Montiel’, que junto al elenco de poetas y poetisas, intercalaron sus partituras con los versos.

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